El precio del diésel se dispara un 26,5% tras el conflicto en Irán

El estallido del conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero ha provocado una fuerte subida en los precios de los carburantes, con especial impacto en el diésel, el combustible clave para el transporte de mercancías por carretera. Según los últimos datos disponibles, el precio del diésel ha aumentado un 26,5% en lo que va de marzo, mientras que la gasolina ha subido un 14,2% en el mismo periodo.

Este incremento se produce tras el conflicto iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha provocado una fuerte escalada en el precio internacional del petróleo y una elevada volatilidad en los mercados energéticos.

El diésel vuelve a situarse por encima de la gasolina

El repunte ha sido especialmente intenso en el gasóleo, que ha pasado de 1,45 euros por litro a finales de febrero a una media de 1,834 euros en marzo en la Península y Baleares.

En el caso de la gasolina 95, el precio medio ha subido de 1,496 euros a 1,708 euros por litro en el mismo periodo.

Como consecuencia de este aumento, el diésel ha vuelto a superar el precio de la gasolina, situándose más de un 7% por encima. Este fenómeno no se producía desde la crisis energética que siguió al inicio de la guerra en Ucrania en 2022.

Uno de los factores que explica la mayor subida del diésel es la dependencia de Europa de las importaciones de este combustible, ya que el continente presenta un déficit estructural en su producción.

Una parte importante de este suministro procede de Oriente Próximo, por lo que cualquier tensión geopolítica en la región tiene un impacto directo en los precios del gasóleo. La escalada del conflicto y la incertidumbre sobre las rutas energéticas han contribuido a elevar el precio del petróleo, trasladando esa subida al coste final del combustible.

La subida del diésel preocupa especialmente al sector del transporte por carretera, para el que el combustible representa uno de los principales costes operativos.

Un incremento tan brusco en pocas semanas puede reducir la rentabilidad de las empresas de transporte y aumentar los costes logísticos, lo que podría terminar repercutiendo en el precio final de los productos.

En un contexto marcado por la incertidumbre energética, el sector teme que si el conflicto en Oriente Próximo se prolonga, la presión sobre los precios del combustible continúe, generando nuevos desafíos para el transporte de mercancías y para la logística europea.

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