El COVID-19 amenaza a millones de empresas de transporte de mercancías por carretera

El sector del transporte de mercancías por carretera ha mostrado una gran resiliencia ante la pandemia de COVID-19. Como actividad esencial, las empresas y profesionales autónomos han mantenido la cadena de suministro, asegurando a su vez el abastecimiento de productos de primera necesidad. Sin embargo, los efectos de la crisis económica asociada a la pandemia cada vez son más evidentes en el sector transporte, hasta el punto que millones de empresas en todo el mundo se ‘desangran’ ante las faltas de ayudas públicas.

El COVID-19 amenaza a millones de empresas de transporte de mercancías por carretera
El COVID-19 amenaza a millones de empresas de transporte de mercancías por carretera

En este aspecto, la Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU) estima que el transporte de mercancías tendrá unas pérdidas de 575.000 millones de euros en este ejercicio, una situación que dejará contra las cuerdas a gran parte de los 3,5 millones millones de pequeñas y medianas empresas del sector. Compañías que son el pegamento de la cadena de suministro y las redes de movilidad globales, pero que se encuentran sin liquidez y al borde de la insolvencia, con lo que ello supone para el sector y la economía mundial.

La IRU señala que, dentro de un segmento tan atomizado y heterogéneo, las compañías se han encontrado en una situación de alto riesgo de impago e insolvencia, lo que podría dar lugar a una ola de quiebras masivas. Ante esta situación, IRU solicita que los gobiernos tengan un papel activo y lancen programas de ayudas públicas específicas, subvenciones en efectivo que permitan mejorar la liquidez de las compañías. De igual forma se piden programas con los que flexibilizar o aplicar exenciones de pago de ciertos impuesto y cargas administrativas asociadas al sector.

No obstante, millones de compañías de transporte de mercancías por carretera tienen alto riesgo de insolvencia. Sólo hace falta analizar la rotación de activos fijos, el flujo de carga previsto y los ingresos reales para darse cuenta que las empresas agonizan ante el impacto continuado y catastrófico de la pandemia de COVID-19. Una situación que es especialmente grave en Europa, donde las pérdidas para los operadores de transporte de mercancías alcanzan ya los 105 mil millones de euros. Si no se toman medidas inmediatas desde las autoridades, el sector transporte tal y como lo conocemos corre peligro.